lunes, 5 de septiembre de 2016

Las 8 claves para entender el financiamiento climático




América Latina y el Caribe es una región especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático. Los impactos ya se pueden observar. Por ejemplo, el incremento de gases de efecto invernadero (GEI) destruye entre el 10% y 20% la producción anual de papa en Latinoamérica, y se ha convertido en la principal amenaza que enfrenta este cultivo. Ante los nuevos escenarios climáticos, es necesario contar con recursos económicos para generar programas e iniciativas que permitan hacerle frente al problema ambiental.
ConexiónCOP conversó con Gloria Visconti, especialista en cambio climático del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quien sostuvo que las modificaciones en la temperatura del planeta se traducirán en un costo anual estimado en 2,4% del PBI de la región al 2050. Por su parte, Sandra Guzmán, coordinadora general del Grupo de Financiamiento Climático para América Latina y el Caribe (GFLAC), explicó que si bien Latinoamérica es altamente vulnerable al cambio climático, también está incrementando sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), razón por la cual el financiamiento es muy importante tanto para la mitigación de estas emisiones como para la adaptación a los efectos del calentamiento global.

“De acuerdo con estudios realizados, América Latina recibe alrededor del 15% de la subvención climática, por debajo de Asia Pacífico y África”, destacó Guzmán.
Los ejes del financiamiento
¿Cómo generar dinero para la mitigación y adaptación?, ¿A qué entidades deben recurrir los países en desarrollo?, son algunas de las preguntas en torno al incremento de GEI. ConexiónCOP ha elaborado 8 claves del financiamiento climático que permitirán entender los ejes importantes de la economía mundial frente a los nuevos escenarios ambientales.
1. Financiamiento climático: El término engloba los recursos económicos que los actores públicos y privados, a nivel internacional o local, utilizan para reducir los GEI (mitigación) y para lograr la adaptación frente al problema global. Además, otros medios de implementación del financiamiento son la creación de capacidades y la transferencia tecnológica de países desarrollados hacia naciones en desarrollo.

“En los últimos años, las comunidades y organizaciones de la sociedad civil también son actores claves en el desarrollo de soluciones frente al cambio climático. El financiamiento climático, por tanto, puede ser implementado por diversos grupos, siempre y cuando se vele por el bien de la mayoría de los ciudadanos y no solo para los intereses individuales”, explica Guzmán.
2. El Fondo Verde para el Clima: Como resultado de la COP15 (Copenhague 2009), los países miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) acordaron movilizar a través del Fondo Verde para el Clima (FVC) 100 mil millones de dólares anuales a partir del 2020 para asistir a los países en desarrollo en sus esfuerzos de adaptación y mitigación al cambio climático. Actualmente el FVC ejecuta programas en Chile, Perú y México, entre otros.
3. Otras fuentes de financiamiento: Como parte del compromiso tras el Acuerdo de París –logrado en la COP21–, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estableció la Asamblea de Gobernadores junto con la Corporación Interamericana de Inversiones (CII). El objetivo es aumentar el volumen de financiación climática hasta un 30% más hacia finales del 2020 por medio de la plataforma NDC Invest, que se lanzará próximamente; y ayudará a los países a traducir sus contribuciones climáticas (NDCs) en planes y proyectos de inversión. El BID también moviliza recursos multilaterales de financiación climática a través del FVC y de las siguientes entidades: Climate Investment Funds, Global Environment Facility, Forest Carbon, Adaptation Fund y UKAID, entre otros.

“Incentivamos a los países a comunicarse con el banco para solicitar toda la información posible sobre la plataforma NDC Invest, ya que estamos convencidos de la importancia de guiar e implementar la agenda de cambio climático y de asistir a los países en la traducción de sus compromisos climáticos en planes de inversión”, sostuvo Gloria Visconti.
4. Inversión en Latinoamérica al 2020: En los últimos años, los eventos climáticos extremos ocurridos en la región han afectado a más de 10 millones de personas. Según el BID, en Latinoamérica y el Caribe se estima una inversión de US$75.000 millones a US$80.000 millones por año entre 2020 y 2030 para el financiamiento climático.
5. El sector privado y el financiamiento: En el 2015, más de dos tercios del total del financiamiento climático en el mundo fue destinado al sector privado. El BID y la CII apoyan al sector privado a través de préstamos, garantías e inversiones de capital. La inclusión del sector privado como socio financiero generará carteras de proyectos más vanguardistas y de infraestructura sostenible.
6. Financiamiento por falta de políticas: Todos los países de la región latinoamericana presentan diversos niveles de vulnerabilidad, pero no cabe duda de que los países centroamericanos y los caribeños son los más expuestos al cambio climático debido a su posición geográfica. La vulnerabilidad de las naciones también se asocia con los niveles de pobreza y la falta de preparación que tienen para hacer frente a desastres asociados con el cambio de clima.

“Si bien países como Haití son altamente vulnerables por la pobreza y situación geográfica, naciones como México son vulnerables por la falta de políticas para hacer frente a los desastres climáticos que han azotado al país”, explica Sandra Guzmán.
7. Transparencia: A nivel internacional se espera la creación de un marco de transparencia que mejore la información sobre los flujos de financiamiento con el fin de identificar mejor el dinero y conocer hacia dónde se dirige. Estudios del GFLAC detectaron que Chile, Perú y Colombia han propuesto crear sistemas de Medición, Reporte y Verificación (MRV) de sus contribuciones.
8. Estrategias Nacionales de Financiamiento Climático: Estos recursos permitirán que los países identifiquen con claridad cuánto les cuesta el cambio climático y las asignaciones de sus presupuestos públicos.

“Las estrategias de financiamiento deben identificar mecanismos para apalancar recursos públicos y privados. Pero, sobre todo, estas estrategias se deben crear en colaboración con actores de diversos sectores de la sociedad. El cambio climático es un asunto de toda la ciudadanía y el éxito dependerá de crear buenas y eficaces políticas que perduren en el tiempo”, concluye Guzmán.
FUENTE: CONEXIÓNCOP

Semana de la Energía Sostenible para Todos en América Latina y el Caribe tendrá lugar en Panamá

La 1ra Semana de la Energía Sostenible para Todos en América Latina y el Caribe (LAC) (link is external) tendrá lugar del 6 al 9 de septiembre en Ciudad de Panamá. Es organizada por el Banco Interamericano de Desarrollo, coordinador de la iniciativa Energía Sostenible para Todos (SE4All) en LAC y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE).
El evento es auspiciado por el Gobierno de Panamá y contará con la participación de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Las cuatro jornadas del evento abordarán la actual situación energética de la región y los desafíos para el cumplimiento de los tres objetivos SE4All al 2030: asegurar el acceso universal a la energía; duplicar la tasa anual de mejoramiento de la intensidad energética y duplicar la participación de las energías renovables.
Participarán más de 200 especialistas del sector energético, incluyendo delegados de los países participantes y de agencias internacionales especializadas. Las conclusiones del evento serán presentadas en la Reunión Anual de Ministros de Energía de OLADE,  por celebrarse en noviembre próximo en Quito, Ecuador.

Revisión de metas
El evento tiene como objetivo brindar una visión general de la situación del tema en la región a los principales actores del sector energético, en vista de las metas planteadas tanto por el SE4All, como lo establecido en el Objetivo de Desarrollo Sostenible #7, que contiene los principales desafíos al 2030.
También busca reunir a los principales actores del sector eléctrico de la región y de otros países para discutir, analizar e intercambiar ideas e información sobre los últimos avances tecnológicos y emprendimientos para mejorar el futuro de los sistemas eléctricos. Asimismo, se analizarán las necesidades de inversión y los marcos regulatorios para el desarrollo de mercados energéticos dirigidos hacia una mayor integración eléctrica.
En el evento, Hivos y la Alianza Centroamericana por la Sostenibilidad Energética (ACCESE), abogarán por la adopción de sistemas energéticos renovables, verdes e inclusivos en Centroamérica. De acuerdo con Hivos, estos sistemas satisfacen mejor las necesidades de energía de la gente, pueden mejorar su salud, educación, alimentación y crear más empleos e ingresos. También propician la participación productiva, política, social y económica de las mujeres.
“Si se avanza en esa dirección, Centroamérica podría dejar atrás la producción centralizada de energía basada en el petróleo para pasar a un modelo que mitigue el cambio climático y en cuyo diseño y gestión la ciudadanía juegue un rol protagónico, ya sea como consumidora, emprendedora o activista”, señaló Melina Campos, Oficial de Programa de Green Society en Hivos.

Fuente: LatinClima

¿Por qué reciclar?


































Fuente: @Omiplanet

domingo, 12 de junio de 2016

Cotorra margariteña y la fauna marina enfrentan cruzada contra el Cambio Climático

La sequía estaría afectando el ciclo reproductivo  de la cotorra
margariteña, señalan los biólogos / Foto: Sol de Margarita


Expertos biólogos e investigadores advierten sobre la vulnerabilidad que presentan los estados insulares frente al Cambio Climático, riesgo que es mucho más acentuado que en otros territorios continentales. Por ende, la biodiversidad insular corre un riesgo más elevado, cuyos efectos ya son notorios y “preocupantes”, como se observa en la Isla de Margarita, asentada en el Mar Caribe venezolano.  







Por Brigitte Hernández Escalona
 
Ver a la cotorra margariteña recorriendo las zonas pobladas de la región insular venezolana no suele ser algo habitual. La insigne ave regional del estado Nueva Esparta generalmente convive en zonas desérticas de la Isla. Sin embargo, durante el 2016 se han registrado numerosos avistamientos de la especie en las poblaciones de la Península de Macanao, entre ellas: Boca de Río, Guayacancito y El Manglillo. La razón: buscaban agua y qué comer.

Los biólogos lo explican de forma sencilla: las cotorras están adaptadas para bosques secos, más no para la sequía. El cambio climático y la consecuente alteración de todo el ecosistema de vida para la especie ya son visibles para todos. No sólo han generado sus desplazamientos hacia localidades pobladas, también ha retrasado notoriamente su ciclo reproductivo.

“Desde el año 1972, Venezuela no vivía una sequía como la que sufrimos hoy. Por primera vez, en más de 30 años, la especie no ha comenzado su ciclo reproductivo para esta fecha. Ya debían haber construido nidos y prepararse para anidar sus huevos. Pero eso no ha ocurrido”, asegura José Manuel Briceño, biólogo y coordinador regional del Provita, asociación civil sin fines de lucro que promueve el Programa de Conservación de la Cotorra Margariteña.

Briceño precisa que han contabilizado decenas de casos de cotorras fuera de su hábitat. En algunos casos, halladas muertas contra parabrisas de vehículos; en otros (los mejores), siendo alimentadas por los habitantes de las comunidades. “Observamos que en algunos casos, las personas las han atendido y provisto de frutas para vivir. Hay cierta consciencia de que debemos protegerlas y eso es bueno”, añade.

Según las estadísticas de Provita y la Cooperativa Ecoguardianes, entre 1989 y 2006, la población de cotorras silvestres aumentó de 700 a 1800 aves. En los últimos 10 años, sin embargo, los niveles de reproducción se han estancado en 1600, en promedio. En cada ciclo, la cotorra coloca de 1 a 5 huevos.
“Inferimos que ante los cambios climáticos, la especie se encuentra en situación de supervivencia, y limita su reproducción si no tiene cómo alimentar a sus crías. No hay que ser apocalípticos con el tema, pero es dramático que no haya nidos para el mes de mayo. Estamos haciendo estudios para que estos registros queden formalmente como una investigación que arroje indicadores certeros”, explicó el biólogo. 

Según el investigador, clima diagramas y estudios realizados advierten una relación proporcional entre las precipitaciones y el número de huevos durante el ciclo reproductivo de la cotorra. “Esta relación es verídica, por tanto, inferimos que la sequía podría estar alterando el inicio del ciclo, moviéndolo para el inicio de las lluvias”, señaló Briceño.  


La fauna marina: una amenaza mayor

 
Luis Bernúdez, bíologo y director regional del MINEA
Otro escenario similar al de las cotorras viven las especies marinas en la región insular y nororiental del país. La huella que deja el incremento de las temperaturas en mares y océanos es ya conocida por todos. Por tanto, en Nueva Esparta la población de cetáceos, tortugas marinas y la población coralina están siendo  afectadas en niveles que ya causan preocupación en los investigadores.

El descenso en la producción de fitoplancton y todo el sistema de nutrientes de la cadena trófica, producto del aumento de las temperaturas, han terminado por alterar todo el ecosistema de las especies marinas. En consecuencia, las migraciones y desplazamientos de los cetáceos más comunes que residen en la cuenca oriental venezolana, entre ellas la ballena sardinera y el delfín hocico largo, prácticamente han terminado por desaparecerlas de los indicadores de avistamientos en la Isla.

Luis Bermúdez, biólogo con más 20 años de experiencia en la investigación de cetáceos y actual director regional para el Ecosocialismo y Aguas (Minea), explica que las estadísticas de avistamiento y varamientos de los cetáceos son cada vez más esporádicos en la región nororiental.

Precisa que desde el 2008, casi un 70% de los varamientos naturales de las especies marinas han disminuido. Las cifras advierten que de 30 a 40 varamientos de ballenas por año, descendió a 12, en promedio. Este indicador explica los movimientos migratorios de las especies, en la búsqueda de sus nutrientes, desplazándose hacia las costas de Brasil y el Caribe norte, en el caso de las ballenas. En el caso de los delfines, los investigadores no tienen certeza de hacia dónde se han desplazado.

Las tortugas marinas tampoco escapan de esta realidad. Las especies Cardón, Carey, Caguama y la Verde, son las que comúnmente desovan en la isla de Margarita, en sus emblemáticas playas turísticas El Agua y Parguito. Se alimentan de medusas, las cuales también han migrado hacia aguas más frías (o menos calientes) del Caribe. Para esta especie, en el 2009 se contabilizan un promedio de 118 nidos en cada temporada de desove en Parguito. En el 2015, tan sólo llegaron a 45 nidos. Estos nidos, con apoyo de la comunidad, son resguardados por los grupos de rescate ambiental asentados en la zona. 

“En la Isla, como en el mundo, el ecosistema marino está cambiando y estas migraciones de la fauna y afectaciones de su ciclo reproductivo son producto de ello. Nuestras investigaciones e indagaciones no nos ofrecen datos concluyentes, pero podemos inferir que el cambio climático tiene una alta incidencia en todos estos fenómenos que hoy observamos”, aclaró Bermúdez.

Yo cambio: una campaña para todos






La campaña “Yo Cambio” nació para educar y coadyuvar en la mitigación de los efectos climáticos








Por Brigitte Hernández Escalona


Cada vez son más las personas conscientes de los ‘efectos’ del cambio climático en el mundo. La tarea difusora, sin lugar a dudas, es clave en las estrategias de adaptación y mitigación sobre el tema, más aún cuando la supervivencia de especies como la cotorra margariteña, las tortugas marinas y el delfín hocico largo, están ‘en jaque’ en esta dura cruzada contra los efectos climáticos.

Bajo esta premisa surgió la campaña educativa “Yo Cambio”, promovida por los profesionales de Provita, con el apoyo de la Embajada del Reino Unido en Venezuela, con el objetivo de crear conciencia y masificar el conocimiento sobre los procesos climáticos, los desafíos que proponen y las mejores soluciones para enfrentarlos.

El biólogo Carlos Peláez durante un taller Yo Cambio
El biólogo Carlos Peláez, doctorante en Ecología y promotor de la campaña, explica que la iniciativa nació para vencer los desafíos del cambio climático sin postergar las agendas de desarrollo. “Es importante que la población conozca el fenómeno, lo comprenda y desee solucionarlo. Esto facilitaría la generación de soluciones y su aplicabilidad en un país como Venezuela, que es altamente vulnerable”. 

“Yo cambio” arrancó en el mes de febrero 2016, con ciclos de charlas y conferencias dictadas a miembros de ONG, fundaciones, funcionarios públicos y estudiantes de Servicio Comunitario  en los estados Lara (Barquisimeto), Distrito Capital (Caracas) y Nueva Esparta (Isla de Margarita). En el caso de la entidad neoespartana, los talleres fueron dictados en Porlamar (dirigido a funcionarios y ONG), mientras que en Boca de Río, fue dictado para docentes de la Red de Maestros Ambientalistas de la Península de Macanao.

“Iniciamos en estas localidades, pero el taller puede dictarse en todo el territorio nacional. Consideramos necesario comenzar la formación por las ONG, fundaciones y funcionarios, para que sean multiplicadores de la información. También, con Provita, queremos consolidar la formación de maestros ambientalistas, pero hace falta sensibilización y apoyo de las autoridades para proveerles de todas las herramientas necesarias”, subrayó.

Finalmente, Peláez invitó a las instituciones gubernamentales y no gubernamentales a hacer una sinergia para la multiplicación de esta iniciativa de formación en Cambio Climático, en aras de preparar a las nuevas generaciones en temas neurálgicos como es la adaptación y mitigación de los efectos climáticos, que hoy ya se visualizan en el exterior de nuestras ventanas. Para contactarlos, escribir a provita@provitaonline.org.